sábado, 17 de mayo de 2014

La buena comunicación con l@s hij@s. Escuela de familias en la EI "La Casita" (Sevilla Este)


  Creo que una de las cosas que más me llena de mi trabajo es la oportunidad que me brinda casi todas las semanas de compartir reflexiones con grupos de madres y padres. Algunos, grupos fijos, otros, más o menos esporádicos. Pero de todos acabo saliendo con una sensación de riqueza personal que no puedo dejar de agradecer. Porque si bien es cierto que cuando acuden a mí lo hacen como profesional y "experta" en la materia, no hay nada como lo que se trabaja y aprende en interacción con otr@s. Y yo vivo en continuo aprendizaje gracias a todas esas amigas y amigos.


Un fuerte abrazo para todos ellos/as, y en particular para l@s que me acompañaron ayer tarde en la EI "La Casita I", de Sevilla Este. Algun@s ya estuvieron conmigo trabajando "Juego y Juguete" las pasadas Navidades. Otr@s, han sido nuevas incorporaciones que vienen como siempre, a enriquecer nuestros encuentros. A tod@s ell@s, muchas gracias.


¡Espero volver a veros pronto!







jueves, 15 de mayo de 2014

Próximas sesiones gratuitas para padres y madres.


El curso escolar llega a su fin, los primeros calores comienzan a apretar y, antes de iniciar el parón veraniego, aprovechamos la energía solar para emprender una nueva iniciativa.

De la mano de los amigos de Andalucía para Niños tendrán lugar próximamente sesiones gratuitas de escuelas de familias en diferentes municipios de la provincia de Sevilla y en las que espero poder contar con tod@s vosotr@s.

Aquí lleváis el primero de los carteles. 23 de mayo, CEI El Jardín de los Sueños, en Coria del Río.

Nos vemos allí! ;)



viernes, 28 de marzo de 2014

No somos mercancía... el peligro de las etiquetas.

 
Porque tod@s somos blanco y negro, ying y yang, sol y luna... Las etiquetas encasillan y nos impiden mostrar al completo nuestra esencia como personas. No existen etiquetas positivas; no si con ellas dejamos de ser nosotros para acabar siendo víctimas de las expectativas. Y tú... ¿recuerdas cuál era/es la tuya y cómo condiciona tu manera de ser, sentir o actuar?
 
 
 

miércoles, 12 de marzo de 2014

El arte mágico de educar a tus hijos/as. Programa Beneduca.

 
!Buenos días a tod@s!!! Comienzo la jornada dejándoos aquí información sobre los talleres que a partir de la semana próxima impartiré en Benacazón junto a los amigos de Sevilla para niños, como parte del Programa Beneduca.
 
Dicho programa se encuentra orientado a la prevención, seguimiento y control del absentismo escolar, así como atención al alumnado inmigrante mediante actuaciones de diversa índole.
 
En el trabajo con familias, una servidora será la encargada de poner su particular granito de arena. !Encantada de colaborar con el Ayuntamiento en una iniciativa tan bonita y necesaria!
 
Para más información, podéis consultar aquí todos los datos y actividades del Programa.
 
 
 

jueves, 6 de marzo de 2014

El mundo en el que no todo es fabuloso. Legoreflexión.

 
Si hay una frase que circula de madres a padres (o de padres o madres, o...) en el momento en el que un peque entra a formar parte de la familia es esa de "menudo lote de cantajuegos te vas a dar!!!". Enseguida hay quien refiere que su hij@ se pasó más de dos meses viendo a todas horas la misma película y que un@, por no tener más remedio, acabó sabiéndose hasta los diálogos de "Frozen". Aún recuerdo la época que tuvimos con "Monstruos S.A". O la racha "Toy Story 2". En fin, como suele decirse : "quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra". Todo tiene su razón en esta vida. Aunque la entrada de hoy no es para reflexionar en torno a eso.
 
Y es que los dibujos animados se asocian a los niños como lo hacen los cuentos infantiles, las tardes de parque, las rodillas arañadas y el pan con nocilla. Reconozco que acabé tan harta de cantajuegos que los tengo escondidos, aun cuando por la naturaleza de mi trabajo los encuentre hasta en la sopa. La literatura infantil no, esa me fascina. Desde la originalidad y profundidad de algunos textos a esas estupendas ilustraciones. Y las películas... dan mucho que pensar, sinceramente.
 
No entraré aquí a analizar la conveniencia de ver o no la tele, la importancia de restringir horarios, seleccionar contenido, etc. En alguna ocasión ha salido el tema a colación en mi muro de facebook y puede que en algún momento la traiga aquí. Simplemente, no quería quedarme con las ganas de reflexionar en voz alta, y creo que es un excelente espacio para ello, sobre cómo de un tiempo a esta parte encuentro algunas películas cargadas de un mensaje directo al corazón del mundo adulto. Que sí, que a los peques les gustan. Pero a buen entendedor pocas palabras bastan. Y si eres padre o madre y sales de la "legopelícula" totalmente indiferente, es que en algún momento te has perdido.
 
Dicen los entendidos que destripar una película o serie es hacer "spoil" y nada más lejos de mi intención. Hace dos semanas que estuvimos en el cine y desde entonces llevo dándole vueltas a lo mucho que me impactó la última parte de la misma. El comienzo, flojillo, o sería que aún no había aterrizado en la sala. Desarrollo y nudo,  decente, todo amenizado con muchos ladrillos encajables, ruedas y pivotes que, por qué no reconocerlo, son nuestra gran afición en las tardes de juego familiar. El peque alucinado en su butaca: increíble lo que le fascina la gran pantalla desde incluso antes de cumplir un añito de vida: casi ni respira. Pero fue llegar al desenlace y a mí se me abrieron los ojos como platos: una mezcla alucinantemente rebuscada de Matrix en estado puro y... bofetón de realidad sociocultural al canto. Hasta aquí puedo leer.
Que conste que los de Lego no me pagan comisión por escribir esta entrada (jejejeje). Pero si sois papis y mamis de mentes inquietas y propósito de mejora... yo me la apuntaba en la lista de cosas pendientes.
 
Batiburrillo "legomegablockmarcalacabra" resultante
de una de nuestras tardes de juego. Cuando se trata de
creatividad !todo vale! ;)
Tratando de olvidar que soy una adulta, mirándonos desde fuera, siento algo de penita. La gran mayoría de los papis y mamis de hoy somos niños y niñas incompletos en alguna medida: quizás crecimos demasiado pronto. O con necesidades no del todo satisfechas, tal vez poco aceptadas, censuradas o con heridas no cerradas. Tampoco vamos a montar un drama, pero es importante ser conscientes de ello (como expléndidamente muestra mi amiga Carmen aquí), porque de un modo u otro afecta a nuestro modo de comportarnos como progenitores. Somos seres con nuestra propia mochila experiencial... y anda que no "canta" la mochila en casi todo lo que hacemos o cómo lo hacemos!
 
¿Qué utilidad puede tener esto? Autoconocerse, autoaceptarse, autoperdonarse.... crecer. Cualquiera de estas cosas, todas a la vez. Ninguna. Cada cual paga su entrada y se lleva de la sala lo que quiere o lo que puede.
Lo que sí tengo claro es que si quieres disfrutar como un niño cuando juegas, sólo hay una regla: no existen reglas.
 
A ver cuánto nos lleva aprender a desaprender ciertas cosas.

 
 
 

viernes, 17 de enero de 2014

La pequeña saboteadora que una lleva dentro


Como es de esperar todo el mundo, sin excepción, que acude a mí buscando orientación o asesoría, trae una máxima consigo: "Quiero cambiar las cosas, quiero sentirme mejor, quiero desprenderme de esto que me oprime". Es un gran paso. Enorme. Y no dejo de felicitar a quien un día decide que desea dejar de sentirse mal, de ser arrastrad@ por los acontecimientos y coger el timón de sus circunstancias, tratando de reorientar el barco hacia donde realmente desea llegar. Sin ese primer paso, el de la consciencia y la determinación de cambio, no podría hacerse nada.

Pero no es suficiente. A lo largo del proceso de mejora, casi siempre surge una constante. Se aprencian mejoras, muchas mejoras: cambios de perspectiva y enfoque, de actitud, de ánimo. Y sin embargo, cuando todo parece estar orientado al éxito, se produce un bloqueo, un "siento que no avanzo y no sé por qué". A escasos metros de alcanzar la meta, con todo tan claro y tanto entusiasmo, algo se detiene y mi interlocutor(a) me mira buscando respuestas. Comprendo que desde dentro no se ve tan claramente. Desde fuera casi siempre se observa con una claridad impresionante: el pequeño saboteador, la pequeña saboteadora que llevamos dentro ha hecho aparición en escena. Y ahora toca lo más difícil: aprender a convivir con ella.

Influenciados quizás por el entorno cultural en el que nos criamos y desenvolvemos, por las creencias que nos rodean y nuestro modo de concebir la vida, la felicidad y nuestro derecho a ella, gran parte de nosotros crecemos anhelando una existencia que, un resquicio potente e interno de nosotros, se empeña en rehuir. En ocasiones porque de ciertas circunstancias, aunque duras y explícitamente odiosas, obtenemos algún tipo de beneficio o ganancia que de algún modo, aunque sea trágico, nos compensa no abandonar. En otras ocasiones, no necesariamente excluyentes a las primeras, porque no nos sentimos merecedores de ese bienestar, por mucho que digamos aspirar a él. Por eso, mientras que conscientemente hacemos grandes esfuerzos personales, económicos y mentales por desprendernos de nuestros problemas, incoscientemente nos boicoteamos: abandonamos la dieta justo cuando mejor nos iba, retornamos a esa relación amorosa que tanto nos dañaba una vez conseguimos romper todo lazo, volvemos a fumar cuando ya nisiquiera sufríamos de ansiedad por agarrar un cigarrillo.

Ese duendecillo bribón, esa duendecilla traviesa, suele estar ahí, haciendo su trabajo, contraponiéndose al cambio y a la mejora, aferrándose a esquemas ineficaces de funcionamiento y arrastrándonos a constumbres dañinas. Pero, no nos engañemos, no es nada ni nadie diferente a nosotr@s mism@s el que nos perjudica, y no por ser conscientes de ello debemos escondernos bajo la cama. Más bien al contrario: identificar los momentos en los que nosotr@s mism@s ponemos trabas a nuestros progresos resulta de gran ayuda para entender nuestras motivaciones (aquellas que son explícitas... y aquellas que no lo son), las "ganacias secundarias" que se asocian a nuestros problemas y el motivo por el cual a veces nos estancamos y no conseguimos abandonar algo que nos hace daño se mire por donde se mire. Una vez localizamos a la pequeña saboteadora que llevamos dentro, pedirle amablemente que se mantenga al margen de nuestro proceso de evolución personal y trabajar con ahínco para que así sea nos empodera que da gusto ;).

A lo largo de los últimos meses, han sido varias las personas con las que he coincidido en una reflexión común: quizás por ello he acabado escribiendo este post. A veces las reflexiones son tan simples, tan evidentes, que no se hacen y si se hacen, su importancia se minimiza. Me gustaría que ésta se quedase aquí.


"Sabes que algo no va bien, quieres que todo cambie, aspiras a que tu vida mejore. Ese es el primer paso, vayamos más adelante. ¿Estás dispuest@ a implicarte real y personalmente en alcanzar tu bienestar? ¿A observarte críticamente, a preguntarte por qué haces ciertas cosas y por qué no otras, a plantearte  que quizás haga falta algo más que buena voluntad para conseguir mejoras? Estas preparad@, en definitiva, para CAMBIAR, con mayúsculas? 
Porque si es realmente así, prepárate para sorprenderte:

Es increíble lo rápido que asciende un globo en el momento en el que se decide soltar lastre"